Lila la princesa y Cat la Aprendiz de Bruja abandonaron la torre al encuentro de múltiples aventuras, pues no hay mayor reto que el de conocerse a uno mismo. La joven princesa sentía los vientos del cambio y de la libertad en su rostro, y sus pálidas mejillas fueron tornándose en sonrosadas,luego en amarillentas, verdosas...
(unos momentos después)
- Eer sí, bueno, claaro.Debería haberlo previsto.Yaa, ya pasó -decía Cat mientras Lila hacía algo muy poco apropiado para una princesa,detrás de un pobre y discreto matorral. - En fin, ahora con el estómago vacío será más fácil el viaje ¿no? - dijo la bruja con una risilla. Lila levantó la mirada y le dirigió una mirada sulfúrica, como la de un dragón a punto de echar...bueno, no entremos en detalles.
-Eh,eh, no me mires así.Y no te quejes, que por tu culpa casi damos con tus reales huesos contra el suelo.No fue muy inteligente por tu parte desconcentrarme de esa manera zarandeándome como una maraca y gritando que aterrizase. No había visto a nadie tan inconsciente desde hacía tiempo. Por fortuna, no en este siglo.
Lila consiguió recobrar la compostura y emitió un tímido <<lo siento>>.
-Bah.De todas formas tenía que parar.Este trasto sigue petardeando y debo ajustar los malditos turbofonones antes de seguir. Relájate princesa y coge fuerzas. No nos convendría que te diera un soponcio en pleno vuelo, ¿verdad?- dijo Cat de guasa.
Lila se sintió un tanto ofendida por el comentario de la bruja. ¿Qué se había creído esa sabihonda? Se alejó un tanto del claro en el que habían caído más que aterrizado, dejando a la bruja gruñendo improperios contra "un futuro montón de astillas".
Lila pretendía poner orden sus pensamientos y sacar de algún sitio desconocido el coraje para afrontar lo que no había hecho más que empezar. Digo pretendía porque no lo consiguió.Alguien interrumpió sus cábalas.
-¡Buff, por fín te encuentro! No me podía haber tocado una misión en el Caribe, no...
Lila dio un salto de puro susto, levantando su principesco culo de la roca en la que se había sentado melancólica, y miró frenética a todos lados buscando el origen de aquella voz.
-¿Quién anda ahí?¿Quién es?
-¿Pues quién va a ser? Yo, tu hada madrina.- Lila localizó al propietario de la voz sentado en un tocón. No era más grande que un puño, como se supone que son las hadas, y tenía sus alas y todo. Pero era...peculiar.
-Eres un tío.
-Muy lista. Soy UN hada. Masculino. Y MUY masculino,que quede claro. Estos músculos no tienen nada de etéreo. Y el título es lo de menos. Soy igual de bueno que todas esas ancianitas bondadosas tan demandadas. Y ninguna está libre, así que te has de conformar conmigo.
-¿Y sin tan bueno eres por qué no he sabido hasta ahora que tengo un hada...hado...tú?
-Porque me pedí la baja por un ala rota.Debía rehabilitarme.
-¡¿22 años?!
- Es que el tiempo pasa volando en el spa de los leprechauns. Y qué cerveza...Pero bueno, el sindicato me ha dado un toque de atención... Más bien un puñetazo en todo el epicentro mágico, y si no cumplo con mi misión para contigo puedo terminar de hada de los dientes. Humillante. Tendría que llevar tutú...
Lila no pudo evitar reírse ante tal imagen mental. Intentando observar sus modales se dirigió al pequeño aparecido, que para más información no llevaba tutú pero no estaba mucho más digno con unos pantaloncitos verdes con tirantes al estilo "irlandés muy ajustado".
-Bueno, más vale pájaro en mano...digo hada! ¡Hado! Esto...pues nada, bienvenido y todo eso - dijo la joven, que nunca se había planteado cómo lo hacían sus tocayas princesas para aceptar graciosamente los favores de un hada madrina...Sin comentarios. -¿ Y mi hado madrino tiene nombre o te lo he de poner yo? - El hado cambió a un tono ligeramente morado antes de responder:
- ¡Pues claro que tengo nombre! ¿Qué te has creído, niña flacucha, que soy una mascota? Me llamo Arnold, ¡y más te valdrá recordarlo! ¡He dicho!- dijo un muy morado hado, enarbolando un dedo justiciero.
Lila ya no sabía cómo aguantarse la risa.
-Claro, claro, discúlpame,oh mi enfurruñado hado... Ven que te presentaré al resto del equipo . - Y echó a andar hacia el claro, con Arnold zumbando cual abejorro verde y farfullando << No, si encima se creerá graciosa la tía. Y se llama Lila, ¿qué nombre es ese para una princesa?>>
En el claro Cat había dejado a un lado su escoba (seguramente por darla como caso perdido) y removía el contenido del sempiterno caldero de latón, canturreando.
-¿Preparas un hechizo, una pócima? ¿Para qué? - dijo Lila, acercándose a Cat. Quien habló no fue la interpelada.
-¡Pero, pero...!¿Trabajas con una BRUJA? ¿Te has vuelto loca? ¡Si siempre son las villanas! ¡A saber qué maléfica poción está preparando para hechizar tu voluntad! ¡ O tus horas de sueño!
Cat se irguió, miró a Arnold y exclamó:
-¡ Vaya! ¡Schwarzenegger con alas! ¿De dónde lo has sacado? ¿Hay tiendas de souvenirs por allá?
-¡¿Qué me has llamado?! ¡Retíralo bruja o lo lamentarás!
-Sí libélula. Anda, deja de revolotear que me distraes de la sopa. Lila, haz el favor de hacer callar a la mariposa, que bastante tenemos ya con una sola mascota.
- (Improperios intraducibles de Arnold)
- Ejem... Esto no podría haber empezado mejor. Cat, este es Arnold, mi hado madrino. - después de las carcajadas de Cat y más improperios del hado, Lila prosiguió.- Y ella es Cat, una bruja buena que me está ayudando a cumplir mi destino.
-Por un módico precio.Ya lo discutiremos -dijo la bruja, divertida. -Tal y como está el gremio de hadas madrinas no me extraña que necesitases de mis servicios. -Un Arnold rojo vermellón ya iba a replicar cuando atrajo su atención la tetera. Cantaba.
Lila levantó la tapa y descubrió a su lirón tarareando "God save the Queen".
-¡Kepler! -exclamó la princesa.
-Oh, querida, por fin has vuelto.- dijo el lirón con aires de musaraña remilgada. - Hay que apresurarse que ya es la hora del té. -Dijo Kepler estirándose y saliendo de la tetera.
Lila anonadada miró a Cat.
-Esto...sí, quería comentártelo... Antes de partir hacia tu torre había estado trabajando en una poción experimental contra las axilas cantantes...Habría sido un éxito comercial por estos andurriales medievales...y bueno, además de haberme equivocado en algo crucial en la fórmula, se me cayó encima del lirón. Y ahora...habla. -Dijo Cat, rascándose la cabeza, azorada.- Y además no sé aún quién se cree que es.
Lila miraba alternativamente de la bruja al lirón, que le pedía muy amablemente a Arnold una taza de té, por el amor de dios. Arnold se meaba de risa.
Y entonces escucharon el ruido de cascos de caballos.
-¡La guardia Real! ¡Vienen a por mí! ¡Sabía que mi madrastra no me dejaría marchar! - dijo Lila.
-Es evidente que no. Y no creo que a esos les puedas pedir permiso. ¿Les machacamos? Porfa, poorfaa- dijo Cat,con una sonrisa pícara.
-¡No! No sufrirán daño alguno- Si sólo iba a invertirles el centro de masas,nada grave...
-Soy su princesa. Deben obedecer mis órdenes.- dijo Lila, muy digna, plantándose al frente del camino al final del cual se levantaba una polvareda.
-...¿Y si no lo hacen? -Susurró Cat, y acto seguido murmuró -¿cómo nos habrán encontrado?
Los caballeros se detuvieron delante de la princesa erguida y sorprendentemente atendieron a la educada petición de la joven a su madrastra de dejarla partir en busca de su remedio, algo que sentía debía hacer ella. Aseguraba que volvería pronto a casa completamente curada y sana y salva. Los caballeros miraban a su princesa serios y sobrecogidos, pendientes de sus palabras firmes y de sus ojos centelleantes.
Mientras tanto Cat le dijo a Arnold:
-Está muy bien que la chica se haga mayor, responsable de su vida y bla bla bla, pero por si acaso el discurso no funciona, habrá que hacer algo ¿no? A ver libélula, demuestra que no estás aquí sólo para hacer chiste. Mientras tanto yo me encargaré de quien nos está observando...
<<Lejos de allí una Reina escudriñaba un espejo mágico. En un momento dado, la imagen desapareció y una voz burlona llenó sus oídos:
-Buenas madam. Estas imágenes están protegidas por copyright. Sayonara, baby- y la voz se extinguió con una risa cantarina.
(La queen was not amused. Improperios intraducibles)
En un bello anochecer, una luna casi llena iluminaba suavemente el firmamento.
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