Existe un lugar, lejos del mundo. Existe un espacio cerca del alma al que sólo la nostalgia hace llegar. Un sitio hecho de recuerdos que apenas se pueden rozar con los dedos, pero sin embargo ahí está. Heme perdida en él, vagando por todos sus rincones. He visitado la Cordillera de la Risa, el Bosque de los Susurros y el Valle de los Abrazos. Me he dejado alcanzar por la brisa de las Caricias y me he arrodillado frente al infinito Mar de las Lágrimas. Incluso he pasado la vista por las Marismas de la Locura y sin embargo no puedo hallar el Palacio de los Besos, pero no puedo escapar a su sombra.
En la más alta de las playas y en la más baja de las montañas me derrumbo en silencio. Es por ti que me siento junto al dolor y vivo de la memoria, sollozando amargas lágrimas de ausencia. Por ti no envejezco ni un día más, hasta que te encuentre más allá del horizonte, en donde colapsen todos los caminos en un brillante punto y el eco de cristal de mis gritos se rompa en mil motivos para quedarme.
Allí donde el llanto de un héroe plaga la ladera de flores de escarcha que calman el fuego de mis entrañas. Donde el poeta del aire con alma inmortal me cuente los colores del mañana. Allí donde solíamos gritar
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