Llamando a la Tierra

Imaginar es gratis

domingo, 1 de abril de 2018

Spring Rodents - Memorias de una alimaña educada (PARTE 2.1)

Ay, pluma dichosa. Ésta es tu página.
Toma tinta y déjame empezar.

The Wheel of year turns once more...

Hágase la luz, sobre un verde prado. Bucólico escenario de colores chillones, cual visión pasada por LSD. Pajaritos por aquí, pajaritos por allá (nananana), árboles y arbustos frondosos, un conejo gordo que corretea por el horizonte, hierba fresca, flores que se abren primorosamente al Sol...Vamos, la imagen de paradisíaca campiña que todos tenemos en el imaginario local. Veamos, solete, el césped, las florecitas, pájaros, el conejo...¿Qué me falta? Oh, sí.

Las broncas.
Las que dan el pistoletazo de salida a la Limpieza de Primavera.

- ¿Y ahora dónde te has metido? ¡Kepleeer! - Ese soy yo- ¡No te escondas, que ya sabes lo que te toca! ¡El plumero te está esperando!

Esa voz, esa melodiosa voz que hace que se me ericen todos los pelos desde la punta de las orejas hasta la cola, es la de mi querida Analisa, inmersa en pleno prurito limpiador en cuya vorágine me veo irremediablemente atrapado.
Y eso que los lirones no son - o no deberían ser - especialmente limpios. Pero nosotros sí, mucho. En cualquier rincón de nuestro abeto todo microbio ha sido expulsado sin miramientos.
Claro que nosotros no somos lirones normales. Ni tan siquiera un poco especiales. Somos más bien extraordinarios. En esta tierra inhóspita de magos, brujas y princesas de cuento al acecho, ambos fuimos víctimas de uno o varios hechizos (1) que hicieron de nosotros lirones parlantes, pensantes y extremadamente cultos y educados. Y muy limpios, pero ella más que yo. La mayoría de estos conjuros actuaron mediante cierta bruja despistada y muy alocada a la que le debo ahora mismo estar limpiando la despensa de los víveres plumero en ristre.
Pero, desde luego, soy muy muy feliz. La vida de roedor con consciencia de sí mismo tiene sus ventajas. Cuando no era más que una alimaña descerebrada no conocía el Chai Latte.

Acabo de enseñarle el plumero al último rincón de este abeto maldito que en cuanto me gire ya se habrá sacudido cientos de sus molestas hojitas, y salgo para seguir con el cuarto principal, cuando reparo en algo al pie del árbol. El conejo gordo del fondo de la pradera de cuento en la que vivimos se ha detenido junto al tronco. Al principio no le hago caso pero es que tiene una pinta muy rara.

Los conejos son espíritus benditos en todas y cada una de las dimensiones conocidas y por conocer, almas asustadizas con tres objetivos en sus fugaces y confusas vidas: comer, cagar y reproducirse. Ninguna de estas criaturas le da vueltas a un abeto, se sienta, lo mira confundido, y otra vez a darle vueltas. Y por supuesto ninguna de ellas lleva calzones.

Y la verdad es que esos calzones...Me suenan de algo.
No, no puede ser. Fijo que no.

En dos saltos me planto delante del conejo, que es una cabeza y media más alto que yo, sin contar con las orejotas medio caídas. Es de color castaño desvaído, como con canas. Y luce una extraña perilla blanca bajo el morro.

Pues sí, es él. El mago Marlin. En su nueva versión de grandes incisivos y hocico tembloroso.

El mismísimo mago Marlin que poseía un libro mágico poseído con un montón de espíritus de magos poderosos que iban a guiarlo en su camino para convertirse en un poderoso hechicero.

Ese camino ha dado un vertiginoso rodeo hacia la incontinencia urinaria.

- Así que... - empecé.
- Ah, al fin eres tú.
- ¿Cómo que "al fin"?
- Que ya me había cansado de preguntarle a todas las bestezuelas bigotudas por Kepler, el lirón parlante.
- Yo también me alegro de verte, con exceso de pelo incluido. ¿Y el cambio de look es debido a..?
- No me hables de ello. Qué vergüenza. ¿Cómo lo soportas?
- Nací así, estoy acostumbrado.
- Tengo pelo en sitios innombrables.
- Pues antes no es que fueses muy metrosexual que digamos...Y el olor es casi el mismo.
- Necesito tu ayuda Kepler.
- Me lo temía.
- Todo esto es culpa de una bruja chalada con la que me encontré hace unos días.
- También me lo temía.
- Iba yo tan tranquilo por el bosque del Norte y me la encontré calentando unas hierbas con un micro-caldero que tiene y mascullando cosas ininteligibles, a ratos tirándose de los pelos. Me cayó simpática y todo, maldita sea. Como parecía del gremio le pregunté si podía compartir un poco del brebaje ese suyo que olía bastante bien a cambio de echarle una mano si estaba en posición de poder hacerlo. Se me quedó mirando medio absorta y dijo "claro claro, por supuestísimo que sí. Vos me vendríais de perlas". Y me dijo que estaba preparando una poción para "encontrar el amor en primavera", y yo hace un tiempo que me encuentro un poco solo, así que accedí a ser su...conejillo de Indias.
- Ay no sigas más, que me meo de la risa.
- Y tanto que he encontrado el amor en primavera. ¡No me puedo quitármelas de encima!
-¿A quienes?
-¡A las conejas! ¡Me asaltan a cada paso-brinco que doy!
- (carcajadas)
- No te rías de mis problemas, desgraciado!
- Pero...(risas) no entiendo...¿Cómo es que no te desencantó en cuanto la ropa te dejó de venir bien y te salió el bigote?
- Bueno, en cuanto la vi tan grande sobre mí con la redoma en la mano todavía entré en pánico y salí corriendo, dejándome con ella todo: mis ropas, mi carreta, el Libro...
- Espera, espera. ¿Dejaste el Libro con ella? ¿El Libraco ese tremendo con tanto huésped en su interior?
- Nunca me separo de él.
- Pues buen momento para empezar...
- Necesito encontrarla, encontrarlos a ambos. ¡Ayúdame!
- Claro, claro...
- ¿Me ayudas? ¿Sin más?
- Sí, supongo. Por los viejos tiempos. Y porque si ella intenta hacerle algo al libro...y seguro que lo hará...Terminará dentro de él.
- Y entonces ¡sí que ya jamás volveré a ser un humano! - pausa- ah claro, sí, por supuesto, también debemos salvar a tu amiga de un destino horrible, claro, claro... ¡Tenemos que encontrarla!
- Bueno, déjame pensar...¿Dices que estabais los dos en el bosque del Norte? ¿No es por ahí por donde dicen que está - la mayor parte del tiempo - la Universidad Ininteligible? ¿La Universidad de los Magos?
- Sí, es cierto, ¿crees que vive allí? ¡Pero en la Universidad no dejan entrar a las mujeres!
- Eso era antes, las cosas han cambiado mucho desde que no muy lejos de aquí una mujer se graduó Mago, y era condenadamente buena, así como su historia (2)
- A dónde vamos a llegar...
- Tú, si te sigues lamentando, sólo llegarás a un buen montón de heno.
- Tienes razón, ¡allá vamos pues!
- Un momento, tengo que hacer algo...¿Analisa, cariño? ¿Puedes salir un momento? No podemos hacerlo sin ella, todo el mundo sabe que detrás de un gran lirón hay una gran lirona muy enfurruñada. Tenemos que darnos prisa, antes de que sea demasiado tarde.


(1) Esto es una historia demasiado larga. En serio. Para ponerse al día, ver "Más o menos un cuento de hadas"y "Memorias de una alimaña educada". ¿A qué estás esperando?
(2) ¿Cómo se llama eso, crossover, versiones, homenajes? Venga, que a la gente le gusta. Ver: "Ritos Iguales", del Gran Maestro, Terry Pratchett.

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