Nos acercábamos poco a poco a la entrada de la ciudad, la gran
Arcada de la Verdad, que sólo cedería el paso a aquella criatura pura de
corazón y cargada de sentimiento y fe. Un hada, en resumidas cuentas, y una de
las dos no entraba en esa descripción.
-
Haz
el favor de pensar como un hada. – Dije, histérica, para compartir la ansiedad
que me llenaba poco a poco.
-
¿Y
cómo se hace eso si puede saberse?
-
Pues...
Piensa en la Madre Naturaleza, en la inconmensurabilidad de su perfección, en
la sagrada tarea de respetarla, protegerla y preservarla, y de ser la
depositaria de toda la sabiduría del mismo tiempo… Mejor vacía tu mente, y todo
estará bien.
-
Sí,
si todo eso es genial, ya voy sintiendo la magia de los hongos creciendo en las
plantas de mis pies y todo eso…Yo misma viví en un bosque de forma muy zen hace
mucho tiempo, esa parte me la sé muy bien. Pero oye, a lo mejor no soy yo el
problema a la hora de entrar.
-
¿Cómo?
- Claro,
¿y si detectan tus poderes de bruja perversa y no-vegetariana? No me pienso hacer vegetariana por cierto, ya os podéis ir olvidando. En cuanto a lo otro, mejor hazte un
auto-encantamiento desilusionador, o convoca una capa de banalidad, o alguna de
las cosas que se suelen hacer para ocultar las habilidades extraordinarias (1).
Y te advierto que son muy extraordinarias.
Con el acceso de pánico y la rápida búsqueda de posibilidades, a
cada cual más remota, para salir airosas de un lío tremendo que seguro se iba
a producir, no me di cuenta de que Cat llegó al umbral, y pasó sin más problemas,
los guardias a lo Buckingam Palace mirando al frente como si les hubieran
lanzado un maleficio Petrificus Totalus (2).
-
¡Hemos
pasado! ¡Estamos dentro! ¡No lo puedo creer!
-
Sí,
ya lo sé, y haz el favor de no chillarme en la oreja anda. Estás empezando a mostrar
signos de alta excitabilidad, como yo. Trata de mantener la calma.
-
¡Pero
es que hemos pasado! ¡Y no nos han dicho nada, ni un gesto hosco, ni una mirada
torva, ni tan siquiera un rápido vistazo!
-
Eso
es porque he hecho lo que me has dicho y les he metido en la cabeza el recuerdo
de un vaso de leche caliente con miel. Cualquiera se resiste a eso, a lo mejor
se echan a dormir y todo.
Enmudecí, impresionada, por la rápida dominación que la bruja
había ejercido sobre los poderes de hada. ¿Cómo había sabido que la leche es
una de las cosas que más deleitan a las hadas? Debía de conocer las viejas
historias acerca de los traviesos espíritus que deslizaban dentro de las
granjas para beber de las refrescantes tinajas… O realmente, era un ser
sorprendente. Era posible que tuviera más de hada de lo que ella misma
sospechase.
Una vez dentro de la Ciudad, guié a Cat por entre sus intrincadas
calles y callejuelas. Pasamos por delante de:
-
Academia
de Hadas Madrinas, directora: señorita Cecilia Bobidi-Kazam. Lema: “Pulchram
intra, extra bonum facies”, o bien “Bellas en el interior, buenísimas en el
exterior”.
-
Emporio de Familiares, Compañeros y Compinches: perros carismáticos, gatos misteriosos,
ratas costureras, niñeras, cocineras y/o aventureras, aves mayordomo, expertas
en corear princesas, objetos encantados reanimados, búhos sabios y huraños,
unos cuantos grillos de la suerte o de la conciencia, caballos mitológicos,
peces entrañables, y un puñado de enanitos. Incluso un dragón de tamaño
portátil.
-
Fábrica
de Polvo de Duende, altamente inflamable, usar con precaución y pensamientos
alegres, no entusiastas. (Por favor, no damos abasto).
-
Oficina
de Relaciones Internacionales. Asistencia inmediata a leprechauns borrachos,
dragones chinos desviados, vampiros de vacaciones, hombres lobo desorientados y
espíritus estacionales mareados causantes de desajustes en el tiempo.
-
Tienda
de Moda. Alas vibrantes, iridiscentes, transparentes y sugerentes.
-
Mirror
mirror. Factura fina de espejos mágicos.
-
Librería.
Cuentos, relatos y leyendas actualizados. Biografías de famosos.
-
Calabazas
y vehículos de ocasión.
-
El
Jardín de Lillith. Plantas mágicas instantáneas.
-
Rehabilitación
de madrastras malvadas y des-encantamientos de objetos diabólicos.
Y…
-
Varitas
Ollivia, la mejor fabricante de varitas. Su exquisita varita mágica al momento,
reparaciones al instante, reajustes y cambios a la moda. Reembolso no negociable.
- ¿Pero no habían asignado la tienda de
varitas a Alfalfa, la nueva hada Encantada?
- Sí, pero el nombre de la tienda se
mantiene, todo sea por preservar la tradición de un buen nombre con estilo e
insuperable fama. Y te llamas Artemisa.
- Lo que sea. ¿Se supone que debo entrar
ahí y ponerme a hacer varitas, sin más?
- No, ahora lo verás.
La tienda era rosa y pomposa. Muy rosa y
muy pomposa. El mostrador era una mesita de cristal azul claro con frágiles patas
doradas con volutas. Detrás de la mesita se extendía una estantería cubierta
con una cortina de tul rosa que ocupaba toda la pared con un incontable número
de estantes, ordenados alfabéticamente y en los que brillaban las más deliciosas
varitas mágicas, de todo color, longitud, y factura, a cada cual más delicada.
Parecían rayos de luna cristalizados.
A un lado, un gran espejo para que el hada
se viera la pose al alzar la varita, y un libro de hechizos rutinarios para
ejecutar con ella y comprobar que todo funcionaba a la perfección de
cuento. Al otro lado, una puertecita, que llevaba al almacén. Y eso era todo.
Oh bueno, las paredes estaban aún más cubiertas de
varitas, metidas en cajitas individuales y grandes cajas para mandar al
extranjero. Un poco más allá, la zona de ensamblaje: un montón de palitos de ese material tan etéreo junto
con otro montón igual de grande de estrellas de las más diversas formas reposaban frente a otra silla de volutas. A todas luces, la que aguardaba pacientemente a las posaderas cansadas del hada que debía montar las varitas.
-
Siéntate.
Es lo que esperan que tarde o temprano hagas.
Cat hizo lo que le decían. A continuación
surgió una pompa iridiscente y canturreó:
<< ¡Bieeenveniiida, nueva Hada
Hacedora! ¡Eres la más importante de tooodas nosotras!- trinó.- ¡Nunca lo olvides,
guapa, la estrella con el mástil deberás juntar, para una varita para cada hada
del reino fabricar! ¡Las hadas son bondadosas y a la vez traviesas, o
maternales y severas, las muy poderosas con humildad han de proceder, y las
despistadas un ápice de sabiduría extra albergar. Actúa con inteligencia y pasión, ¡pues las varitas
son de la magia la mayor diversión! >>
- La nueva Hada Hacedora se quedó con cara de pasmo. Sin embargo yo seguí implacable:
- La nueva Hada Hacedora se quedó con cara de pasmo. Sin embargo yo seguí implacable:
-
Ahí
tienes tu tutorial. Como has escuchado, debes encontrar una varita mágica para
cada hada del mundo, y por tanto hay infinito número de ellas, con delicados
matices de deberás encontrar y materializar. Las hadas son más pasionales que
los humanos, y cada pequeño rasgo de su carácter puede ser perfectamente
incompatible con una varita, sin contar por supuesto, con futuros hechizos fallidos de las más inimaginables maneras.
-
Glups.
Insisto, ¿y ponéis a una novata al cargo? Menos mal que sólo eran “unas pocas
escogidas las que usan varitas”.
-
Sólo
unas cuantas.
-
Ya…
Yo me largo a que me quiten la “hadificación” esta cuanto antes. ¿Esta ciudad
tendrá un ayuntamiento o algo no? Voy a exponer una queja en toda regla por las
condiciones absurdas a las que me veo sometida. Más les vale tener ayuntamiento.
Y salió por la puerta enarbolando el dedo
y sin parar de hablar y refunfuñar. En realidad, todavía tenía mucho que
aprender aún de cómo ser un hada. Y no tenía ni idea de la compleja situación a
la que se enfrentaba con ellas.
(1): En Hogwarts y en Idhún hay
muchos peligros. Son buenos maestros.
(2): Idem.
No encuentro la explicación de los superindices:
ResponderEliminar"habilidades extraordinarias (1)"
"Petrificus Totalus (2)."
Vaya, qué despiste! en seguida lo pongo! Gracias por el comentario :)
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