Llamando a la Tierra

Imaginar es gratis

miércoles, 21 de marzo de 2012

Un día en el mundo

Alguien miraba a su alrededor, en una ciudad cualquiera de alguna parte del mundo. En su camino se cruzaban cientos de rostros cada segundo, irrumpiendo brevemente en la senda de su vida. Probablemente nunca más volviese a mirarlos, pero por un instante habría podido capturar parte de la historia de cada uno. Retazos de existencia.

Esa mujer que llevaba a su pequeño al McDonalds para que disfrutase de su hamburguesa con juguete ajeno a la ruptura no tan invisible de otra familia. Aquél que suspiraba mirando a la falla ganadora de ese año, sin poderse desprender de la sombra de sus deudas entre tanta fiesta, y ése otro que lamentaba en el alma tener que embargar una vivienda al día siguiente. Aquellos que reían de anticipación imaginándose el año siguiente estudiando en Italia, Francia, Inglaterra o en la mismísima Noruega. Ésa chica de más allá que pensaba feliz en el viaje que iba a realizar en breve para reencontrarse con un ser querido después de demasiadas ausencias. Seguro, pues de tan dichosa que se sentía no le llegaban los pies al suelo. Ese matrimonio joven que a pesar de sus sonrisas en el casal apenas podían ocultar en su mirada el dolor su hija enferma. Ese hombre joven que trataba de consolar desesperadamente a su hijo recién nacido que lloraba a pleno pulmón su disgusto por una mascletá que le habría sacado de su sueño. Aquélla joven que caminaba pensativa preguntándose si no habría errado en la elección de su carrera, cruzándose con un joven que echaba de menos a una familia con la que había discutido hacía años y no había vuelto a ver desde aquellas fiestas del año 2008. Aquellos novios que llevaban 3 años juntos y ya no concebían la vida sin el otro.Esa señora que fantaseaba con una casa que acababa de comprar y pensaba acondicionar para cobijar a los suyos bajo un cariñoso techo.El joven que llevaba bajo el brazo su primer manuscrito, temeroso de enviarlo a una editorial. Aquélla veinteañera de más allá que sonreía traviesa  pensando en que esa noche celebraba por todo lo alto los seis meses de relación con su pareja soñada.

Todos ellos tenían vidas invisibles al resto de pares de ojos que vagaban entre la multitud. Todos de puertas para adentro construían su pequeño mundo de alegrías, decepciones, ilusiones, sueños, horrores, virtudes, caídas, defectos, pasiones, llantos, amores... Pero tenían en común aquellos pasos que se daban de forma más o menos certera, más o menos perdida en un mar de incertidumbre, más o menos errónea en ocasiones, con la férrea voluntad de alcanzar aquellos sueños que a veces volaban tan altos y tan inalcanzables como los fuegos artificiales, pero igual de brillantes y sobrecogedores, y que otras veces se sentían tan cerca y tan adentro como el retumbar de una traca cercana y el arder de un fuego de celebración. Para festejar que a pesar de añorar a quienes ya no están, siguen vivos mientras se los quiera y recuerde, y si alguien tropieza de entre la multitud de personas saldrá alguien para sostenerle. Sabiendo que después de una caída las huellas son más profundas. Y siempre habrá menos que recorrer y más que contar acompañados una buena cerveza con los amigos, por qué no, en el concierto de algunos que no callarán su verdad.

Y al año que viene, con más fiestas por delante y menos amarguras atrás seguiremos siendo padres, deudores,acreedores, viajeros, enamorados, exploradores, estudiantes, curiosones, precavidos, llorones, miedosos, apasionados, soñadores, creativos, protectores...Con defectos devastadores y virtudes maravillosas. Niños de cero a cien años. Personas.

"Somos un trozo de vida, la parte más viva del gran universo y también lo peor. Virtud y caída, verdad y mentira, con capacidad de dar amor...

Eso es lo que quedará..."

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