Heme aquí sentada delante de la pantalla del ordenador como tantas otras veces. El viento de la tarde se desliza suavemente refrescando mi ánimo, con la canción "Wind od Change" como banda sonora del momento.
A pocos días de que termine el verano, para dar paso a una nueva estación que traiga de nuevo risas, carreras y atropellos, música, hojas caídas de todas clases e ilusión por los terrenos de la facultad, me detengo a analizar estos dos meses pasados.
La última vez que escribí sobre esta época señalé al verano como una continuación de días felices para algunos, que aguardan a estos meses para aprender inglés o fotografía, viajar a países lejanos, ir la playa, hacer submarinismo o simplemente coser broches, aunque pesen las asignaturas pendientes como una losa sobre nuestros jóvenes ánimos. Para otros, sin embargo, parecía que este verano sólo traía malos presagios como nubes de tormenta sofocantes que ocultasen el Sol y ahogasen las pequeñas alegrías del día a día.
Este último iba a ser mi verano, solamente acompañada por mis asuntos pendientes en septiembre y dispuesta a vivir este tiempo como un limbo entre una época mala y otra incierta, donde los días se iban a suceder sin más ilusión en el corazón que ver capítulos de "cómo conocí a vuestra madre".
Y como ya lleva siendo costumbre, me equivoqué.
Sí, me equivoqué estrepitosamente, porque hoy, a 27 de agosto, siento que este ha sido un verano digno de recordar. Entre amigos, familia e incluso mascotas se me han hecho más llevaderas todas las cargas que acarrea alguien que tiene demasiado que contar a un blog.
No cambiaría por nada de lo que hubiese soñado hace tan solo unos meses por las risas de jugar al Rey perdida por la montaña con gente estupenda. Por un momento se es tan ligero como para subirse a un árbol o hacer de Don Quijote, y se tiene la luz necesaria para ser un gracioso gusiluz.
Tampoco cambiaría que por una noche es posible ver a muchísima gente disfrazarse de lo que está en sintonía con su alma o de lo primero que pilla por casa, (nunca se está lo suficientemente seguro) pero todos, Minis, jorobados, sátiros, diosas, ninfas, pitufos, demonios, brujas, odaliscas, super héroes y zombis detienen sus ganas de bailar para presenciar un espectáculo de luces y fuego en el cielo como hacían nuestros antepasados y que llevamos escrito en la memoria de la raza.
Tampoco podré olvidar las bromas mientras te bebes una limonada rosa, el espanto cuando se desmorona un perrito caliente, los gritos de una mesa a otra para celebrar los que quedamos que seguiremos juntos pase lo que pase, con los que se fueron en mente. Una canción especial o una sonrisa virtual desde kilómetros de distancia...
Y nuestros sueños están tan lejos como cercanos los sentimos. En definitiva poco importa, pues las paradojas hacen la vida más interesante, y gracias a este verano los siento mucho más próximos.
Y el futuro está en el aire. Lo puedo sentir en todas partes. Incluso en que es la primera vez que escribo en primera persona.
¿Nadie ha notado que el cielo hoy está un poco más azul?
Sí, es la primera vez que escribes en primera persona, y creo que no estaría mal que lo siguieses haciendo :)
ResponderEliminarAh, el cielo está más azúl porque hoy tenemos dispersión de Rayleigh, no por otra cosa... xD Ñah, es broma!
Sigue así ^^