Llamando a la Tierra

Imaginar es gratis

jueves, 4 de agosto de 2011

Iridescent

Atardecer. El tren corre sobre las vias, entre las montañas como una poderosa serpiente de hierro, vuela sobre verdes precipicios. Con el suave traqueteo vuelan los pensamientos, ligeros y veloces, deslizándose entre los recuerdos. En el brillante torbellino de imágenes, ella se detiene en determinadas sensaciones que la conmueven profundamente, que hacen que en esta estación se añore estar en la anterior.

Sin embargo, el tiempo transcurre inexorable, tan rápido que se escurre entre los dedos, y antes de poder darse cuenta ya se está demasiado lejos, perdido todo lo conocido y familiar. Y bajo el techo resplandeciente de sol y oro se lo echa de menos. A pesar de las lágrimas escondidas que nunca vieron la luz, y de todas las veces que las grandes experiencias quedaron sepultadas por la oscuridad de la vía. Y de las tinieblas de los viajeros.
 Sin embargo, como el sol poniente que despunta distintos colores en las luminosas nubes, cada recuerdo es iridiscente, cambiando la tonalidad según el punto de vista, la perspectiva. La distancia.

Y al final de la vía una se reconcilia con los recuerdos y crece.

No hay comentarios:

Publicar un comentario