"Sitting on a corner all alone, staring from the bottom of his soul, watching the night come in the window..."
Ella estaba sentada en el suelo de su habitación, con la mirada puesta en el horizonte, viendo como la noche entraba por su ventana. La luna se alzaba en cuarto creciente sobre las montañas, tan cercana que parecía poderse tocar extendiendo los dedos.
Suspiró. En la vida hay demasiadas cosas al alcance de la mano, pero en apariencia. Como la luna, alta en el cielo, fría, distante... inalcanzable, una ve sus deseos pender lejos de ella. Luna de cristal... o hielo. El que congela un corazón que se atreve a querer que una estrella le dé luz.
Tras tanto esfuerzo,es demasiado difícil, demasiado imposible conseguir un poco de calidez que derrita la escarcha, romper la burbuja de cristal que impide un abrazo. ¿Y qué queda? Embestir otro muro con determinación, perseguir un sueño a años luz de distancia con la paciencia como bandera, tener valor y dejar al pasado en su sitio, reunir la osadía necesaria para correr hacia el futuro. Enarbolando la esperanza como única guía en el camino.
Pero...Cuando la luna esté llena... ¿Qué pasará? Ella teme mirar a los ojos a la realidad y descubrir que todo aquello ha quedado en un hechizo al fin desvanecido. Que sus sueños no eran más reales que el luminoso reflejo de una luna fría en el firmamento. Y rendir las armas a sus miedos.
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