Llamando a la Tierra

Imaginar es gratis

sábado, 18 de junio de 2011

Dust in the wind

Ella miraba por la ventanilla del coche, distraída. En el reproductor del coche se escuchaba una de sus canciones preferidas, las últimas notas sonando fuertes al unísono con las voces de los presentes. La brisa inundaba el vehículo, revolviéndole el pelo al ritmo de la música, ocultando sus tristes ojos.

El verano se dejaba caer lentamente, y ella era capaz de percibirlo en los olores y los sonidos de la noche. La gente llenaba las calles feliz de que hubiesen acabado exámenes, largas jornadas de trabajo y la preocupación constante. Todo ello se arreglaba con una cerveza en una terraza a la luz de la luna de junio.

El verano es una época de descanso de las emociones del pasado año, un tiempo en el que es posible que con un poco de calidez y mucha suerte se derrita la escarcha del camino y de aquellos lugares que no alcanza la mirada. Para algunos es la continuación de días fantásticos, con más horas de sol y libertad para disfrutarlos. Al máximo. Antes de que vuelva el frío.
Será un verano inolvidable para aquellos que pueden echar la vista atrás con una sonrisa y mirar espectantes hacia delante mordiendo la vida como el helado de la tarde.

Para otros, sin embargo, representa los últimos coletazos de una época desgastada de decepciones. Se ven pasar los sofocantes días tras la ventana, en cuyo alféizar termina por morir una rosa antaño fresca y llena de vida, quemada por el Sol de días aciagos.
Y ella, que nunca estuvo en un mismo lugar mucho tiempo, y que había visto tantas veces a sus ilusiones desvanecerse como polvo en el viento, ahora aguarda, y se pregunta cuándo llegará un día digno de recordar. Y espera que ese día la brisa fresca de septiembre le susurre cosas nuevas y reavive la flor de su ventana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario