He oído que la noche es toda magia...y que un duende te invita a soñar... Cuando últimamente apenas se ha parado y se hace más que divagar uno se encuentra solo ante el mundo. Entonces las palabras se atascan, el aire pesa y el mar se traga las lágrimas que no llegan a ver la luz ; ni la paz azul del cielo da un efímero consuelo.
Y llega el momento de grabar en la piel a fuego y arena las ausencias ,de entregarse en pie de guerra o en la rendición más absoluta a la soledad, para acuchillarla con los ojos cerrados. En la penumbra el ardiente aliento se toca con los dedos y trae el sueño de tirar la tristeza al suelo, de poner contra la pared al dolor y de dejar de esconder los labios.
Maldito sueño de un amanecer cálido y limpio,en paz, para contemplarlo con la mirada clara ocultando el aliento de la maldición que llevo en la piel.
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