Llamando a la Tierra

Imaginar es gratis

domingo, 29 de octubre de 2017

Ying Yang Té


Doy fe, aguerrido lector que te adentras en estas páginas, que el escrito que tienes en tus manos es cuanto menos insólito. Es nada menos que la transcripción de los pergaminos perdidos de los Monjes del Antiguo Mu, que datan del Año 329 de la Era del Escorpión Retorcido, desconocida en toda la Historia, la Prehistoria y parte del Pleistoceno superior. Pues aquellos moradores de un pliegue del espacio-tiempo desaparecido de la memoria de la humanidad (que puede que no existiera realmente) recogieron por escrito el testimonio las aventuras y desventuras de un ser peculiar en todo el planeta Tierra a lo largo de los tiempos.
Dicho ser peculiar es… una planta. La Camellia sinensis, comúnmente conocida como la planta del té. Una planta por la que se sucedieron batallas, grandes pasiones y micciones regulares.
El testimonio del monje anónimo dice más o menos así, traducido lo más fielmente posible a la lengua castellana desde el dialecto de los Monjes del Antiguo Mu de la Era del Escorpión Retorcido. Con la traducción se pierde algo de contenido, pero aseveramos que lo hemos entendido todo correctamente:
Día 5 del Mes del Azulejo Granívoro:
Hete aquí que tengo en mis manos un arbustae de la familia de las assam-icas, de follias medio ovaladas medio serradas, de color verde como el del rostro del hermano Chu-Lín cuando se le indigestan las acelgas, de floraes blancas de cuatro pétalos con el centro amarillo y raíces recias que se agarran a la tierra con una determinación como la del hermano Chu-Lín cuando se agarra al retrete. El plantae es de lo más interesante, peculiar y misterioso, y vamos a estudiarlo con todas las técnicas sumamente místicas y secretas que nos, los sagrados Siervos del Divino m perdidos en mitad de la nada que…digoo enclavados en lo alto de la Montaña Eiiiaggallaröjuy, volcán en activo (nos gusta estar cerca de los eructos del dios), poseemos y transmitimos de generación en generación. Cambio y corto (1).
Día 7 del Mes del Azulejo Granívoro:
He empezado a trabajar con el plantae. El hermano Lu-Ni me ha traído una solución de C14H18N2O5 con la que pretendemos hacer “cantar” al folliaje. Dicen las ancestrales runas que hace justamente eso, cantar. Estos antiguos y su lenguaje ambiguo, que no dejan nada claro…Me tomo un descanso mientras medito en solitario viaje por los parajes del Eiiiaggallaröjuy, cuyo nombre explica perfectamente que puede explotar en cualquier momento. Dejo el plantae un mes sumergidas sus recias raíces en la solución de C14H18N2O5, para despertar sus taninos, serotoninos y cuerdae vocale. Después, con nuestros más secretos rituales, cánticos, rezos y murmuraciones procederemos a conectar filosóficamente, plantae y nos. Cambio y corto.
Día 10 del Mes del Colibrí Colorado:
Divino m. Qué hemos hecho. Los ancestrales, que el divino m tenga en el fondo del Eiiiaggallaröjuy, no explicaron bien qué era esto de “cantar”. El plantae ha aprendido a hablar. Y no se ha callado. Nunca, en más de un mes. Eones de plantaes silenciosos pesan sobre su pequeña y vegetal esencia y tiene mucho que decir. Me duelen todos los miembros de trascribirlo todo. En ocasiones me dan ganas de arrancarle todos SUS miembros, tan verdecitos y locuaces todos ellos.
Esto es un resumen de todo aquello que ha dicho hasta ahora la malnac… el pequeño milagro vegetal, en un coro de pequeñas voces irritantes, tantas como follias tiene:
- Ouuaaaah, ¡buenos días! Oye, qué calvo te vemos, no te vendrían nada mal unas cuantas hojas ahí arriba. Qué bonito es esto, ¿no? Oye, ¿por qué sale humo de esa montaña tan rara de ahí arriba? Y una cosa, nos ha encantado esto que nos has puesto para comer. Queremos más. Mucho más. Ya no podemos vivir sin esta sustancia tan deliciosa. Creemos que en los próximos milenios haremos muy buenas migas, nuestra esencia y la suya (2). Nos aburrimos, ¿por qué nos has despertado tan pronto? Pregunta, ¿qué quieres saber? Dispara, que queremos volvernos a dormir. Y un tanque de esa cosa dulce, si no te importa, por favor.
- Mmmm… No-te-importa-mi-pelo-muchas-gracias. Nos, los humildes siervos del Divino, queremos saber, para conocimiento de las naciones venideras, tu nombre, oh plantae desconocido, tus propiedades, tu origen y el testimonio de tu paso por el mundo, para que quede escrito en el sitio donde están escritas las cosas.
- Ah, ¿sólo eso quieres? Bueno, entonces tenemos para rato, esperamos que no tengas nada mejor que hacer. Nuestro nombre completo es algo que tendrás que ganarte, porque somos una variedad sumamente rara y preciada muy diferente al resto de nuestras hermanas menores. De momento conténtate con que en la transliteración antigua Peh-Reh-Jil de la lengua de nuestra tierra, nuestra asombrosa estirpe se conoce comúnmente como Té.
- ¿Y de dónde viene vuestra asombrosa estirpe?
- A eso iba, paciencia, nuestro buen calvorota. Venimos de la tierra del Sol Naciente, donde las civilizaciones más antiguas del planeta ya hablaban maravillas de nosotras, de nuestras asombrosas propiedades y centenares de hombres partieron en nuestra búsqueda, porque éramos más valiosas que el jade. Somos más verdes que el jade.
- No lo tenéis creído ni nada. ¿Y decís que hace tantísimo que se conocen vuestras propiedades?
- Por supuestísimo, oye. El legendario emperador Shennong afirmó hace miles de años que nuestras infusiones tenían el poder de curar el cansancio, tumores, abcesos y problemas de vejiga.
- ¡Vaya! ¿De verdad?
- Y tanto, el legendario emperador Shennong tenía todo eso, y también cierta tendencia a la irritabilidad. Es lo que pasa cuando no puedes hacer pis felizmente, y no hablemos de poder sentars…¡FLUP! … ¡Oye! ¡Que eso es nuestro! ¿Por qué, en nombre de todos los infiernos, nos arrancas?
- Es que yo también tengo un abceso y sentarse es de lo más incómodo…
- Pues inventas los cojines ergonómicos. ¡FLUP! … ¡Que dejes nuestras hojas en paz!
- Vale, vale, continuad, os lo ruego.
- Las manazas quietas. Bueno, después de que nuestras asombrosas propiedades se conocieran allende los mares, otra poderosa civilización quiso venir a por algunas de nosotras, y montaron sobre grandes elefantes para cruzar las altísimas cadenas montañosas en pos de la planta milagrosa que…
- Creía que lo de los elefantes había sido por otra cosa.
- ¿Quién estaba ahí, tú o nosotras? Haz el favor de callarte o cerramos las bocas.
- Ya-me-gustaría-a-mí-verlo… No, por favor, seguid, seguid.
- Y de camino se encontraron con otros que gritaban cosas como ¡por Júpiter! y ¡por Saturno! Y las primeras grandes batallas se sucedieron para dirimir quién se quedaba con la planta sagrada.
- ¿Pero aquella lucha no fue por la conquista de Roma?
- ¡Fue por NUESTRA conquista! Sino, ¡díselo a las pobres hermanas que murieron para solucionar la halitosis del César!
- Asombroso. ¿Y qué pasó luego?
- Luego, viajamos en el zurrón de un druida hasta unas islas más al Norte de lo que habíamos estado jamás, y en esas islas habrían de apreciarnos como en ningún otro lugar de los cinco continentes, por nuestro sabor y textura junto con el agua hervida que tanto les gusta, hasta el punto de que dejaban de luchar contra los invasores que seguían gritando ¡por Júpiter! a las cinco de la tarde, para tomar una tacita de delicioso yo.
- ¿Así que ya habíais estado en Gran Bretaña?
- Por aquél entonces se llamaba Britania. Pero sí, y aquella civilización fue finalmente conquistada y perdida, pero nosotras perduramos con los siglos, y llegamos a manos de los Templarios.
- ¿Los mismísimos Templarios?
-Claro. ¿Sabes quiénes fueron?
- Lo que sabe todo el mundo. Se supone que fueron una poderosa orden militar cristiana que protegía a los peregrinos a Jerusalén en las primeras Cruzadas…y existe también la leyenda de que en Tierra Santa buscaban el Santo Grial… Espera. A ver si adivino. ¿A que no había tal Grial?
-Exacto. También éramos nosotras el objeto de deseo de la Orden del Temple.
- ¿Cómo es posible…?
- Bueno, en la traducción del chino mandarín “Chá” al hebreo antiguo, de ahí a la lengua de los sarracenos (a los que también gustamos) y de ahí al latín indoeuropeo y de ahí a las variantes románicas…se pierden cosas.
- ¡¿Entonces el TÉ es el Santo Grial?! ¡Hay que reescribir la Historia entera! ¡Hermano Mu-Shu! ¡Trae el Códice Grandísimo del scriptorium!
-Pero espera, ¡que aún no hemos acabado de contarte nuestra historia!
- No, si ya sé cómo acaba, ahora me diréis que los grandes conquistadores que partieron allende los mares en una peligrosa ruta hacia las Indias fue para encontraros y llevaros al fin a Europa, ¿verdad?
-Cómo lo has sabido?
-Intuición de monje que ha visto y oído demasiado. Necesito inventar las vacaciones remuneradas. Debemos transcribir todo esto antes de que se pierda. Pero primero, ¿Nos diréis qué tipo de Té tan especial sois?
-Bueno, creemos que os lo habéis ganado. Como sabes, somos la Camellia Sirensis, “Té” para los modernos, de la rara variedad de… ¡FLUP!
- ¡Hermano Mu-Shu! ¡¿Qué has hecho?!
-Es que yo también tengo un absceso y hace rato que este plantae charlatán no me deja dormir. Quiero comprobar si también funciona para el insomnio.
-(Ira homicida) Cambio y corto.

Y ya está, no ha llegado más información a nuestros días acerca de este desconocido “tê à tê” interespecie. Confiamos en que el Monje Anónimo no fuese demasiado duro con su compadre y que acomodase con esmero el plantae…digo, la planta del Té en un lugar confortable con vistas al Eiiiaggallaröjuy y con una buena provisión de C14H18N2O5, Esperamos además que tú, aguerrido lector, hagas buen uso de aquello que aquí ha sido revelado. Y que emprendas tu propia búsqueda personal de tan especial variedad de té tal y como lo han hecho grandes personalidades, ficticias o no a través de los tiempos.
Tan sólo nos queda por decir una cosa:


Be Té, my friend.


  
    (1)   N.d.T. : Parece ser que fueron estos monjes los pioneros en cortar la transmisión de mensajes con esta fórmula.

    (2)    N.d.T. : Los traductores del pergamino deducimos que puede que el monje anónimo emplease un primer conato de aspartame para despertar a la planta del té. El aspartame es un edulcorante no calórico que se utiliza para endulzar la Coca-Cola Zero, rica en cafeína como las hojas del té. La profecía era cierta. 

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