Los vientos del cambio mecen el ánimo, despiertan los sueños
y sacuden las ilusiones adormiladas tras un seco verano de hastío y sudor de
desencanto. Un relámpago cruza el cielo, cortando la respiración y el letargo
estival, encendiendo la imaginación. Centellea emoción en la piel. El agua
corre, salta, resbala sobre las hojas que se desperezan para saciar la sed.
Suena fresca, manantial de juventud. Destellos de incertidumbre y retumba el
corazón. El bosque reseco se sacude la
ceniza y se llena de olores. Huele a tinta y papel, a libros nuevos. Huele a
promesas. Suena a desafíos. Huele a inventiva y ambición.Suena a esperanza.
Huele a vida.
Ya está aquí el otoño.
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